He fragmentado el estudio Mujer, violencia y medios de comunicaciónque ha realizado el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales junto con RTVE. He tomado lo más significativo y he remarcado en negrita de qué trata el texto para facilitar el acercamiento. No me puedo limitar a copiar trozos del estudio sin agregar una voz personal sobre la temática.
 
Cuando se hacen estudios “de género” se tiende a “genralizar”.. ¡Ja, ja! ¡Bonita broma! Pero es así. El lenguaje usado en estos estudios a veces encorseta y polariza a “hombres” y “mujeres” en categorías de comportamiento violento/victimario. Los informes supuestamente intentan disolver las polaridades y buscan una igualdad en las relaciones sociales, pero en ellos se hacen afirmaciones contradictorias (como podrás ver). He dividido el texto en una primera parte de fragmenos que “nos ayudan a tomar conciencia” y una segunda parte que “nos hace dudar de la toma de conciencia”.
 
1. NOS AYUDA A TOMAR CONCIENCIA:

Página 21:
“Hoy, en muchos países –no solamente del mundo occidental– se están llevando a cabo campañas públicas para tratar de erradicar la violencia contra las mujeres que según la Comisaria de Trabajo y Asuntos Sociales de la U.E., Anna Diamantopoulou, afecta a una de cada cinco mujeres europeas en algún momento de su vida”.

Página 23:
Como recoge el documento de Resultados de la Sesión Especial de Naciones Unidas, de junio 2000, conocida como Declaración final de Beijing +521: “Las imágenes negativas, violentas o degradantes de la mujer, incluida la pornografía, y sus descripciones estereotipadas han aumentado en diferentes formas, recurriendo a nuevas tecnologías de la información en algunos casos, y los prejuicios contra la mujer siguen existiendo en los medios de difusión”.

Página 23:
El recientemente galardonado Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, el sociólogo Anthony Giddens, dice: “Aunque las mujeres también cometen actos de violencia doméstica contra los hombres, en la inmensa mayoría de los casos son estos los agresores y ellas las víctimas”.

Página 23:
Informe de Ejecución del Plan de Acción contra la Violencia Doméstica (1998-2000)23: “Sin embargo, es todavía frecuente que tanto en los programas como en la publicidad se sigan reproduciendo estereotipos y roles sexistas que, bien de una manera abierta o bien de un modo más encubierto, contribuyen a perpetuar situaciones de desigualdad, de prevalencia de un sexo sobre otro, que pueden favorecer la aparición de manifestaciones de violencia”.

Página 26:
¿por qué las mujeres a pesar de los celos, del estrés, de los problemas psicológicos, la depresión o de cualquier otra razón que explica para la profesión periodística las razonesde los agresores, tienen índices de agresión mucho más bajos que ellos? Cuando se preguntó a la población europea en la encuesta del Eurobarómetro 199939 sobre las causas de la violencia contra las mujeres, la inmensa mayoría achacó el problema al alcohol, la toxicomanía, el desempleo, la pobreza y exclusión social, y el hecho de que el agresor hubiese sido a su vez víctima de la violencia. El motivo de que nadie aduzca la razón principal del por qué los hombres agreden, (la desigual distribución del poder entre mujeres y hombres que existe en la sociedad) se debe40 “probablemente, a la escasa frecuencia con que aluden a este motivo los medios de comunicación.

Página 26:
Desde distintas aportaciones interdisciplinares como la sociología, la educación, la psicología, la pedagogía o la comunicación, se señala la importancia de las expresiones de los medios de comunicación en la conformación de la personalidad de hombres y mujeres, especialmente en la niñez y la juventud.

Página 27:
Martín Serrano fue más explícito cuando afirmó en las jornadas sobre medios de comunicación y violencia contra las mujeres44: “La violencia de género no se constriñe a las relaciones en la pareja, también cumple sus funciones de control, de abuso y de explotación de las mujeres en las interacciones paternofiliales, en las dinámicas de integración, en los grupos de pares de amigos, en las relaciones laborales, en el uso comercial de la comunicación pública”.

Página 29:
La investigación es concluyente, las representaciones de las mujeres que seleccionan los medios, mayoritariamente, se circunscriben al papel de ilustración como vox populi, de víctimas y de personajes del mundo de la farándula y de la realeza; en mucha menor proporción, sin apenas representación, políticas y mujeres que participan en el mercado de trabajo en cualquier profesión. Esta es la razón por que los organismos internacionales exigen de las industrias mediáticas, entre otros sectores, elaborar imágenes equilibradas, plurales y no estereotipadas sobre las mujeres.
 
Página 30:
Como añade Fejes, “basado en estos estudios empíricos, es evidente que los hombres tal como los representa la televisión, no se desvían mucho de la noción patriarcal de los hombres y la masculinidad. Los hombres son poderosos y tienen éxito; ocupan posiciones de alto estatus, inician la acción y actúan sobre la base de la racionalidad, como oposición a las emociones, se les encuentra más en el mundo de las cosas que en el mundo de las relaciones y de la familia, y organizan sus problemas alrededor de su solución”

Página 30:
¿Qué muestra la investigación sobre los programas televisivos para la infancia? Este autor recoge un estudio de 198968 sobre los protagonistas infantiles que concluye que a los chicos se les muestra más activos, agresivos, racionales y no felices; involucrados en actividades tradicionalmente masculinas tales como haciendo deporte, saliendo a la calle, cometiendo travesuras, mientras que las protagonistas femeninas hablaban por teléfono, leían y ayudaban en las tareas domésticas.
 
Página 31:
Como señala Meyers, “Las noticias son parte del problema de la violencia contra las mujeres si representan a las víctimas como responsables de su propio abuso. Si se preguntan qué ha hecho la mujer para provocar o causar la violencia. Cuando excusan al agresor porque “estaba obsesionado”, “estaba enamorado” o de cualquier otra forma; y en cuarto lugar, cuando representan al agresor como un monstruo o un psicópata mientras ignoran la naturaleza sistemática de la violencia contra las mujeres.
P
ágina 31:
Para que los medios de comunicación desarrollen buenas prácticas en el tema de la violencia contra la mujer, no pueden dejar de utilizar buenas prácticas en la representación, en general, de las mujeres, y muy en particular, del cuerpo sexuado de la mujer; de manera que deben evitar la utilización gratuita y deliberada del cuerpo de las mujeres como reclamo informativo para aumentar los beneficios empresariales y complacer la mirada masculina.

2. NOS HACE DUDAR DE LA TOMA DE CONCIENCIA:


Página 26:
“Apenas se habla de este problema en las relaciones interpersonales, de manera que se sugiere41 que la violencia contra las mujeres continúa siendo, en gran medida, un tema tabú. Pero es un tema tabú, especialmente para los hombres; como se recoge en el documento Men Viewing Violence de la Broadcasting Standards Commission: “El análisis de este estudio nos conduce a concluir que habitualmente los hombres no piensan en problemas como la violación o la violencia doméstica. Ni, en general, parece que comprendan lo que motiva las reacciones de las mujeres cuando responden a la violencia en la pantalla.Tales puntos de contraste comienzan a darnos un significado de cómo la violencia de los hombres puede ser percibida diferentemente en las culturas masculina y femenina”.

(Mi comentario:) Es insultante generalizar en cuanto a la insensibilidad de los hombres ante la violencia. Generalizar sobre “hombres” y “mujeres” no contempla la posibilidad de posicionarse subjetivamente más allá del sexo. No puede decirse que todos los hombres sean insensibles al tema de la violencia sobre las mujeres . Tampoco creo que sea acertado hablar de “cultura femenina y masculina”…

 
Página 27:
Y respondía al plantearse la pregunta de cómo solucionar el problema de la violencia de género en la sociedad, que para erradicarla habría que cambiar la organización y el funcionamiento de aquellas instituciones sociales que, para reproducirse, generen y alimenten en alguna medida esa violencia de género, basada en la asignación de roles asimétricos entre sus miembros.Y añadía: “[esa asignación de roles asimétricos entre los géneros] es consustancial a ese modelo de familia, que sólo funciona cuando esa asimetría se mantiene.Y con ella la consecuente dependencia, el sometimiento de las madres, de las esposas, de las hijas. Si se rompen ese sometimiento y esa dinámica de funcionamiento, digámoslo de una vez, la familia no funciona”. La familia no funciona, y las empresas, tampoco.Y, de esta forma, la sociedad tampoco funcionaría. Añadía Martín Serrano que la erradicación de la violencia pertenecía al reino de las utopías realizables, pero que al igual que la esclavitud y el trabajo forzado había tardado 600 años en ser abolidos, de la misma forma había que tener claro que la construcción de las relaciones entre los géneros basadas en la tolerancia, solidaridad y no explotación de las mujeres, exigirían un largo camino; pero que los ritmos los marcarían la familia, la escuela y los medios de comunicación.
 
(Mi comentario:) La asimetría en las relaciones parece ser lo que perpetua el orden social. Así que las familias (sociedades), las sociedades (Estados) y las empresas (Economía) no funcionarían en relaciones equitativas de poder. Digo yo que se trata de buscar OTRO funcionamiento que se aleje del sometimiento, de la imposición, de la ley de la competitividad, rentabilidad. ¿O sin estas se produce una caída de los sistemas establecidos y no es posible el mundo tal y como se entiende hoy? ¡Pues habrá que hablar de cambiar el mundo!
 
Página 31:
El voyeurismo de la mirada masculina no puede buscar coartadas en la libertad de expresión cuando la representación de las mujeres como objeto sexual conduce a su cosificación y, así, a su victimización (*).

(Mi comentario:) Me preguntaba si la representación como objeto sexual conduce necesariamente a una cosificación que lleva a la victimización. Entonces leo la reseña del texto (*) que es de John Berger que dice “Para que un cuerpo desnudo se convierta en un desnudo es preciso que se le vea como un objeto, y el verlo como un objeto, estimula el usarlo como un objeto”. (John Berger. 2000. Modos de ver. Barcelona: Gustavo Gili. Pág. 62).
 
Un objeto se puede usar de diferentes modos y me preguntaba poqué se ha de usar de forma violenta. La sumisión como objeto que pueda darse en la relación sexual no necesariamente lleva implícita una violencia que degrade al otro si le produce placer. Lo que no justifica que a las mujeres se las represente siempre hipersexuadas, siempre suscitando deseo sexual, evocando el placer de ser “usadas” sexualmente como objetos. Ser objeto de deseo de otro y ser sumisa podría estar dentro de un comportamiento placentero, pero eso no justifica que seamos siempre representadas como objetos de placer.
Anuncios