“La teoría psicoanalítica reproduce, en cierto modo, ese gesto de la cultura al hacer de la sexualidad femenina el locus del enigma, que es el enigma de la diferencia entre los sexos. Tanto la masculinidad como la feminidad resultan de una operación simbólica de división, que crea lugares vacíos a los que se asignan caracteres o rasgos contingentes, históricos, en tanto esa marca simbólica, al inscribirse en los cuerpos, produce efectos imaginarios”.
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