Desde el artículo:

“Vemos, por tanto como el feminismo social y el feminismo académico van necesariamente unidos. Las pioneras querían “comprender el mundo y cambiarlo”: Revisar críticamente contenidos, poner en común ideas, mantener un diálogo permanente entre profesoras y alumnado en una dinámica activa y participativa, que también resultaba profundamente novedosa en la, tan a menudo, anquilosada y jerarquizada estructura universitaria”.

Me pregunto si, en ocasiones, estos gurpos investigadores no se convierten en agrupaciones elitistas, que han logrado su aura de legitimidad y han conseguido establecerse como otro “estamento académico” más. Me pregunto si es cierto que el “feminismo académico” es “antiacadémico” y si va realmente unido con el “feminismo social” (que supongo que se refiere al del asociacionismo, movilizaciones, presencia social y política)… ¿Qué dirían
Celia Amorós, Amelia Varcarcel, Mary Nash, Victoria Sau, o Marina Subirats?
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