El arte de vivir persigue la independencia del destino, traslada la satisfacción a los procesos psíquicos internos sin apartarse del mundo exterior, aferrándose a sus objetos y hallando la felicidad en la vinculación afectiva con éstos. El arte de vivir se concentra en el apasionado y primpordial anhelo del cumplimiento de la felicidad orientando la vida hacia la satisfacción de amar y ser amado. Sin embargo, jamás nos hallamos tan a merced del sufrimiento como cuando amamos; jamás somos tan desamparadamente infelices como cuando hemos perdido el objeto amado.

 

  El designio de ser felices que nos impone el principio de placer es irrealizable; mas no por ello se debe abandonar los esfuerzos por acercarse de cualquier modo a su realización. Podemos adoptar muy distintos caminos, anteponiendo la obtención del placer o la evitación del dolor. Pero ninguno de estos recursos nos permitirá alcanzar lo que anhelamos. La felicidad, considerada en sentido limitado, cuya realización parece posible, es meramente un problema de la economía libidinal de cada individuo. Nunguna regla vale para todos; cada uno debe buscar la manera de ser feliz…

 

 “El malestar en la cultura”, S. Freud.

Anuncios