Realizado por Mark Achbar, Jennifer Abbot y Joel Bakan en 2003, el documental The Corporation analiza el papel de las grandes corporaciones comparándolo al perfil psicológico del psicópata.

En este vídeo (la primera parte) se hace un recorrido por la historia de las corporaciones en EE.UU, preguntándose por la estructura y funcionamiento de organismos que se permiten anteponer la urgencia de beneficios económicos inmediatos al bien público, ocasionar daños y salir impunes o bien pagar multas por saltarse la ley cuando es más rentable pagar las faltas y no respetar las normas.

Hay varios momentos y pensamientos que me gustaría sintetizar y comentar:

Las grandes empresas pueden hacer bien a la sociedad ofreciendo un servicio, el problema está en la exclusiva motivación por los beneficios. Cuando se busca la rentabilidad sin tener en cuenta que otras personas puedan pagar las facturas de su impacto en la sociedad, sin ser responsables de lo que las políticas empresariales generan, se está produciendo un coste colateral que lleva a la explotación social y a la destrucción del planeta.

Es muy interesante escuchar y ver a Ray Anderson, presidente de Interface, una gran compañía que fabrica alfombras en EE.UU, contando su percepción de lo que había sido para él su carrera cuando se enfrentó por primera vez a la pregunta de los clientes: ¿qué hace su empresa por el medio ambiente? Esta pregunta le hizo ver que la actividad empresarial tal y como la estaba llevando a cabo, dice, “debería ser ilegal”. Incluso afirma que en el futuro debería llegar un momento en que personas que hayan trabajado como él vayan a la cárcel. Ray Anderson no cree que el sistema económico actual pueda ser sostenible y habla de la caída al vacío de la civilización en su autodestrucción.

Visto así, abocados a la destrucción, sólo nos queda resignarnos y seguir destruyendo el planeta para sacar máximo beneficio posible. Total, nosotros no lo veremos y cuanto más disfrutemos en vida, mejor. Pero si prestamos más atención a las palabras de Anderson, me parece que él mismo enuncia la posibilidad del cambio responsable por las generaciones venideras. Él reacciona ante la demanda de un cliente, el cliente pide que la empresa le rinda cuentas. ¿Qué pasa entonces? O cambias las políticas empresariales o no vendes…

 

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