El reciente Festival internacional de Cine del Sahara reabre la cuestión de la responsabilidad de España en la realidad saharaui.

Creo que la reflexión de Eduardo Galeano (Uruguay, 1940) es muy lúcida: (Vïa web Festival Cine del Sahara)

“Son, aproximadamente, 200.000 personas, en su mayoría mujeres, niños y jóvenes, los refugiados que aún soportan un exilio injustificado, viviendo en condiciones precarias y de extrema dureza en la zona más inhóspita del desierto, sobreviviendo con dignidad y esperando la realización del ansiado referéndum”.

Nada se habla del Muro de Marruecos, que desde hace veinte años perpetúa la ocupación marroquí del Sahara occidental. Este muro, minado de punta a punta y de punta a punta vigilado por miles de soldados, mide sesenta veces más que el Muro de Berlín. ¿Por qué será que hay muros tan altisonantes y muros tan mudos? ¿Será por los muros de la incomunicación, que los grandes medios de comunicación construyen cada día?”

 Mil y una resoluciones de las Naciones Unidas han confirmado el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.  ¿De qué han servido esas resoluciones?

Para asegurarse la victoria, el monarca de Marruecos llenó de marroquíes el territorio invadido. Pero al poco tiempo, ni siquiera los marroquíes fueron dignos de su confianza. Y el rey, que había dicho sí, dijo que quién sabe. Y después dijo no, y ahora su hijo, heredero del trono, también dice no. La negativa equivale a una confesión. Negando el derecho de voto, Marruecos confiesa que ha robado un país

Los patriotas saharauis, que desde hace treinta años luchan por recuperar su lugar en el mundo, han logrado el reconocimiento diplomático de ochenta y dos países. Entre ellos, mi país, el Uruguay, que recientemente se ha sumado a la gran mayoría de los países latinoamericanos y africanos.  Pero Europa, no. Ningún país europeo ha reconocido a la República Saharaui. España, tampoco. Éste es un grave caso de irresponsabilidad, o quizá de amnesia, o al menos de desamor. Hasta hace treinta años el Sahara era colonia de España, y España tenía el deber legal y moral de amparar su independencia. 
¿Qué dejó allí el dominio imperial?

¿Por qué será que los ojos se niegan a ver lo que rompe los ojos?

¿Será porque los saharauis han sido una moneda de cambio, ofrecida por empresas y países que compran a Marruecos lo que Marruecos vende aunque no sea suyo?   

TODOS CON EL SAHARA

Sahara, 30 años de disputa. El mundo. 31 Mayo 2005.

La ofensiva del realismo en el Sáhara Occidental. Ana Camacho, (GEES).

 

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