Hasta ahora, la violación no había sido reconocida como una cuestión de seguridad nacional por la ONU. Por fin, un acto de abuso de fuerza tiene el estatus político que merece: “acto abominable y especialmente perverso, que persigue aterrorizar a la población y con ello impide la paz”.

Nos alegramos de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas haya votado unánimemente a favor de considerar la violación como una “táctica de guerra”, que puede “exacerbar de manera significativa los conflictos armados e impedir el restablecimiento de la paz y la seguridad internacional”.

Fuente: El País.

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