(Ilustración: Marta Madrid)

 

“En la mayoría de las sociedades persisten mecanismos de control del cuerpo femenino, por ejemplo, el poder político, los discursos eclesiásticos y su interferencia con el Estado laico, las políticas macroeconómicas, la educación y cultura sexistas, las leyes, el lenguaje, la violencia machista, entre otras cosas. Mecanismos que en su conjunto obstaculizan el reconocimiento de derechos de las mujeres, impiden los cambios sociales hacia la equidad de género, interfieren la aprobación e implementación de políticas y de legislaciones favorables a las mujeres, y coartan las posturas de avanzada respecto de los derechos sexuales y reproductivos”.

28 de Mayo. Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer. Campaña por el Ejercicio de los Derechos Sexuales y los Derechos Reproductivos. Red de salud de las mujeres Latinoamericanas y del Caribe.

 

Además de las medidas políticas y sanitarias necesarias para mejorar la salud de las mujeres de todo el mundo, creo que cada persona puede implantar desde hoy políticas particulares de salud. Una gran medida para mejorar la salud  es descansar y bailar más! (Y si no puedes bailar, al menos podrás sonreir).

 Albita Rodriguez: Ta’ bueno ya (de trabajo, de castigo, de justicia, de ignorancia… Vamos a bailar!)

 

 

 

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“Vivimos y funcionamos con un discurso que no da cuenta del malestar en nuestra cotidianidad, y en el que no se nos permite reconocernos en el espejo de los que sufren”.

Esta frase del artículo de Eva Patricia Gil en la Revista de Observaciones Filosóficas “Simulacro, Subjetividad y Biopolítica; de Foucault a Baudrillard” señala algo que me parece característico de nuestras sociedades de consumo. El simulacro ha desplazado a la realidad; no habría realidad sino apariencia alimentada por la seducción de las imágenes y los medios. La vida se ve regida por la vigilancia y el control que vehiculizan el deseo. Sin embargo, como señala Susan Sontag en su libro “Ante el dolor de los demás“, la fotografía ofrece la posibilidad de ver en la imagen algo de lo que está sucediendo, algo de la realidad y el sufrimiento que puede quedar como testimonio con el que podemos solidarizarnos.

Es cierto que la apariencia high-tech de todos los platós de TV, además del aspecto impecable de los/las comunicantes choca con las imágenes que recibimos de los diferentes lugares del mundo y sus situaciones. Desde los medios “se protege” a los ciudadanos de algunas verdades que pudieran resultar insoportables, como ha hecho la política  estadounidense de no difundir imágenes de los soldados muertos en la guerra de Irak.  Pero es esta política de restricción de publicación la que señala el poder de las imágenes como bombas de realidad. Por otro lado, la hipersaturación de imágenes por parte de los medios neutraliza su contenido en la espectacularidad del dolor y la sangre.

¿Es posible mirar-pensar-actuar más allá del espectáculo del dolor, de la comodidad de los placeres a corto plazo (consumo) y los prometidos a largo plazo (producción) para saber algo del sufrimiento real que producen nuestros juegos políticos y económicos?

Eva Patricia Gil habla de los mecanismos de subjetivación por parte de las dinámicas de control y vigilancia en nuestras sociedades hipermedia que bloquean la capacidad de identificación con el dolor del otro. Siguiendo a Foucault y Baudrillard, habla de la vehiculación libidinal en la sociedad de consumo. El deseo de obtener recompensa a largo plazo, motor de la sociedad de productores bajo disciplinas de vigilancia, coexiste con el deseo de recompensa a corto plazo propio de la sociedad de consumidores. Esto viene a decir que nuestros deseos son producto de la disciplina y el control necesarios para que la sociedad de producción-consumo funcione. Los medios nos seducen, y crean el deseo de obedecer a la apariencia que se nos propone como deseable, así se establecen normas (hay que seguir el camino del éxito y ser feliz) que convierten los malestares en experiencias puramente individuales.

Es obvio que se adquieren formas de comportamiento en consonancia con la sociedad de mercado pero lo que no alcanzo a comprender es que la expresión del malestar sea vivida como algo exclusivamente individual, sin que sea posible articular palabra con otros. Eva Patricia Gil menciona la subjetividad narcisista que crea el simulacro, donde “la otredad es percibida siempre como amenaza”. 

 

 

Ha sido divertido leer el escrito de Jessica Warnock sobre su experiencia como estudiante estadounidense en España, y ahora en Costa Rica. La primera sorpresa cuando llegó a España fue la de no resultar exótica ni misteriosa para los demás, sino simplemente una americana más. Jessica da algunas claves del estereotipo de americana escandalosa, borracha y fácil que proyectaron sobre ella los españoles.

Primero habla de lo aceptable y común que es ver escenas de mujeres borrachas (al igual que hombres borrachos) en zonas universitarias en EE.UU, mientras que en España o Costa Rica una mujer borracha parece llevar el letrero “sóbame” en la frente, convirtiéndose en un objetivo fácil. Jessica dice que incluso sin beber las mujeres estadounidenses son vistas como mujeres fáciles. Intuye que esto pueda deberse a la gran asertividad y expresividad de su modo de relacionarse y su libertada para hablar de sexo.

Me llama la atención cuando advierte que un ciudadano de un país que se relaciona con los locales de otro país representa la cultura de donde procede, por lo que es necesario desarrollar una atención especial a las normas locales.

 

¿Se puede endurecer una pena por razón de sexo?

“El Tribunal Constitucional (TC) avaló ayer por siete votos a favor y cinco en contra la constitucionalidad del artículo 153.1 del Código Penal modificado por la ley de violencia de género y que permite elevar las penas en los casos en los que el varón sea el agresor y la mujer la víctima“.

El constitucional avala la ley integral contra la violencia de género. El País. 14/05/08

Se comprende la intención de la medida, pero ¿cómo se puede aceptar que se agraven las penas por maltrato sólo cuando se trata de un agresor-hombre? En mi opinión sería más eficaz agravar todas las penas ante cualquier tipo de maltrato, sea quien fuere el agresor o la agresora. Creo que debería ser lo mismo de grave ante la ley agredir repetidamente a tu pareja, a un anciano o a un niño; lo hiciera un hombre o una mujer.

No tiene sentido plantear la medida de esta manera. Acabar con una discriminación empleando otra por la igualdad en lo social ¿no es una grave contradicción?

 

 

 

 

A veces lo que quieres decir ya lo ha dicho otra persona así que es mejor ceder la palabra. Ainhoa Valdearcos Usón está escribiendo un blog maravilloso: al reves world. Así que para no repetirnos: Las mujeres, las más pobres entre los pobres.

Un comentario anónimo deja una pregunta en el blog anterior que merece un post:

“Suponiendo que en algún momento la humanidad pudiese diseñar y construir máquinas con forma, aspecto físico, inteligencia pensamientos y sentimientos tan semejantes a los humanos que no habría forma de distinguirlas de sus creadores, y dejando a un lado el tema del alma, ¿Importaría acaso enamorarse de una máquina?

Esto ya está ocurriendo… Lo vimos en el post sobre las muñecas de compañía en Japón: sex dolls. La ciencia sabe que la fantasía nos lleva a imaginar un objeto amado programado para satisfacer. Como dice el autor del blog ciencia e independencia: “todos los maridos hemos secretamente deseado un control remoto con el importante botón de “MUTE” para callar a nuestras esposas de vez en cuando, (y supongo que las mujeres desean uno con un botón de “quédate quieto y escucha atentamente” para nosotros)”. David Neil Lawrence Levy (1945, Londres) quiere sacarle partido. David Levy comenzó su carrera científica diseñando programas de inteligencia artificial para jugar al ajedrez. Actualmente trabaja en el desarrollo de la Inteligencia Artificial en robots que tendrán lo que llama conciencia artificial. Es autor del libro Amor y sexo con robots (2007). El siguiente vídeo es una entrevista de Riz Khan a David Levy sobre ese futuro donde viviremos con robots como otro ser vivo más. Como está en inglés, hago un resumen de cuatro ideas básicas:

– En cuestión de algunos años nos acostumbraremos a vivir con robots como acompañantes, amigos, amantes y cónyuges. Aunque esto pueda producir rechazo en países de tradición católica ya empieza a ser una realidad en Japón. EE.UU será el próximo en absorber esta tendencia.

– Los robots tendrán emociones artificiales y conciencia artificial. Reaccionarán de forma tan similar a un humano que apenas habrá diferencia, con una gran ventaja: EL ROBOT ES PROGRAMADO.  Esto quiere decir que si un hombre desea tener varias mujeres androides, éstas serán programadas para aceptarlo y no mostrarse celosas. (Curioso ejemplo, no??) El andoride será programado con características simillares a la persona que lo adquiera y tendrá un bagaje de conocimiento común (NARCISISMO, O QUÉ?).

– El miedo a que los androides tomen autonomía y se rebelen no es ciencia ficción. Hay que trabajar en ello.

– Algunos de estos avances desarrollan con financiación del ejército.

David Levy dice (lo cree??) que es una manera de diseñar humanos más amables, amistosos que nos darán amor y nos permitirán sentirnos felices.

 
 
 
 
 
 

 

www.androidworld.com

David Levy augura un futuro de matrimonios y robots humanos. (La Flecha, diario de ciencia y tecnología)

Sex and marriage with robots? It could happen. (msnbc, Charles Q. Choi)

 

Enoeda nos dejaba un comentario con el siguiente video que me animo a colgar. La enfermera enana interpretando “Me enamoré de un robot”.

 

 

 

 

El reciente Festival internacional de Cine del Sahara reabre la cuestión de la responsabilidad de España en la realidad saharaui.

Creo que la reflexión de Eduardo Galeano (Uruguay, 1940) es muy lúcida: (Vïa web Festival Cine del Sahara)

“Son, aproximadamente, 200.000 personas, en su mayoría mujeres, niños y jóvenes, los refugiados que aún soportan un exilio injustificado, viviendo en condiciones precarias y de extrema dureza en la zona más inhóspita del desierto, sobreviviendo con dignidad y esperando la realización del ansiado referéndum”.

Nada se habla del Muro de Marruecos, que desde hace veinte años perpetúa la ocupación marroquí del Sahara occidental. Este muro, minado de punta a punta y de punta a punta vigilado por miles de soldados, mide sesenta veces más que el Muro de Berlín. ¿Por qué será que hay muros tan altisonantes y muros tan mudos? ¿Será por los muros de la incomunicación, que los grandes medios de comunicación construyen cada día?”

 Mil y una resoluciones de las Naciones Unidas han confirmado el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.  ¿De qué han servido esas resoluciones?

Para asegurarse la victoria, el monarca de Marruecos llenó de marroquíes el territorio invadido. Pero al poco tiempo, ni siquiera los marroquíes fueron dignos de su confianza. Y el rey, que había dicho sí, dijo que quién sabe. Y después dijo no, y ahora su hijo, heredero del trono, también dice no. La negativa equivale a una confesión. Negando el derecho de voto, Marruecos confiesa que ha robado un país

Los patriotas saharauis, que desde hace treinta años luchan por recuperar su lugar en el mundo, han logrado el reconocimiento diplomático de ochenta y dos países. Entre ellos, mi país, el Uruguay, que recientemente se ha sumado a la gran mayoría de los países latinoamericanos y africanos.  Pero Europa, no. Ningún país europeo ha reconocido a la República Saharaui. España, tampoco. Éste es un grave caso de irresponsabilidad, o quizá de amnesia, o al menos de desamor. Hasta hace treinta años el Sahara era colonia de España, y España tenía el deber legal y moral de amparar su independencia. 
¿Qué dejó allí el dominio imperial?

¿Por qué será que los ojos se niegan a ver lo que rompe los ojos?

¿Será porque los saharauis han sido una moneda de cambio, ofrecida por empresas y países que compran a Marruecos lo que Marruecos vende aunque no sea suyo?   

TODOS CON EL SAHARA

Sahara, 30 años de disputa. El mundo. 31 Mayo 2005.

La ofensiva del realismo en el Sáhara Occidental. Ana Camacho, (GEES).

 

 

Alicia Framis (1967, Barcelona)

 

Realizado por Mark Achbar, Jennifer Abbot y Joel Bakan en 2003, el documental The Corporation analiza el papel de las grandes corporaciones comparándolo al perfil psicológico del psicópata.

En este vídeo (la primera parte) se hace un recorrido por la historia de las corporaciones en EE.UU, preguntándose por la estructura y funcionamiento de organismos que se permiten anteponer la urgencia de beneficios económicos inmediatos al bien público, ocasionar daños y salir impunes o bien pagar multas por saltarse la ley cuando es más rentable pagar las faltas y no respetar las normas.

Hay varios momentos y pensamientos que me gustaría sintetizar y comentar:

Las grandes empresas pueden hacer bien a la sociedad ofreciendo un servicio, el problema está en la exclusiva motivación por los beneficios. Cuando se busca la rentabilidad sin tener en cuenta que otras personas puedan pagar las facturas de su impacto en la sociedad, sin ser responsables de lo que las políticas empresariales generan, se está produciendo un coste colateral que lleva a la explotación social y a la destrucción del planeta.

Es muy interesante escuchar y ver a Ray Anderson, presidente de Interface, una gran compañía que fabrica alfombras en EE.UU, contando su percepción de lo que había sido para él su carrera cuando se enfrentó por primera vez a la pregunta de los clientes: ¿qué hace su empresa por el medio ambiente? Esta pregunta le hizo ver que la actividad empresarial tal y como la estaba llevando a cabo, dice, “debería ser ilegal”. Incluso afirma que en el futuro debería llegar un momento en que personas que hayan trabajado como él vayan a la cárcel. Ray Anderson no cree que el sistema económico actual pueda ser sostenible y habla de la caída al vacío de la civilización en su autodestrucción.

Visto así, abocados a la destrucción, sólo nos queda resignarnos y seguir destruyendo el planeta para sacar máximo beneficio posible. Total, nosotros no lo veremos y cuanto más disfrutemos en vida, mejor. Pero si prestamos más atención a las palabras de Anderson, me parece que él mismo enuncia la posibilidad del cambio responsable por las generaciones venideras. Él reacciona ante la demanda de un cliente, el cliente pide que la empresa le rinda cuentas. ¿Qué pasa entonces? O cambias las políticas empresariales o no vendes…

 

Desde el blog “Negra cubana tenía que ser” nos llega la historia del burro:

El burro de un campesino se cayó en un pozo. El animal lloró fuertemente por horas, mientras el campesino trataba de buscar algo que hacer. Finalmente, decidió que el burro ya estaba viejo y el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas; que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo.

Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a echarle tierra al pozo. El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente. Luego, para sorpresa de todos, se aquietó después de unas cuantas paladas de tierra.

El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio… con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble: se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra. Muy pronto todo el mundo vio sorprendido cómo el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando.

 

 

No nos parecerá tan mal que haya más suicidios que homicidios en España pero que el suicidio sea la tercera causa de muerte los jóvenes (14-25 años) …

 Según otro de esos estudios, las relaciones sociales son uno de los métodos de prevención de conductas autodestructivas. (Es extraño que el estudio no mencione la palabra “amor”, será demasiado subjetiva, poética y poco científica…)

 Hay varios estudios sobre tasas de suicidio de diferentes países. Lo más curioso es que las tasas más altas se dan entre los hombres, en algunos países de la antigua Unión Soviética (Belarús, Lituania) y otros de Sudamérica (Chile, Puerto Rico), sin embargo los datos varían según las fuentes.  Llama la atención que en algunos países las tasas sean más elevadas en los grupos indígenas, como en Australia, China, Canadá y Estados Unidos. Eso de la feliz riqueza cultural en la era de la globalización no debe ser tan cierto si no se anda integrado en la rueda de producción y consumo. (Globalización: divisas sin fronteras)

Los medios se plantean si deben o no difundir noticias sobre suicidios por si se contagia el comportamiento… Prefiero tratar esta realidad con una foto de la Isla de San Vicente y las Granadinas y abrir la puertecita hacia el deseo del  viaje posible en la tierra. O bien, más realisata es reunciar a la utopía (posiblemente anticuada y pastelosa) y tomar una actitud vital de necesaria cabezonería para sobrevivir, como la artista Ana Garcia-Pineda en su trabajo máquias y maquinaciones: MÁQUINA PARA QUE LOS SUICIDAS CEDAN LOS AÑOS QUE LES QUEDABAN POR VIVIR.

 

Cuelgo el vídeo por lo creativa de la forma reivindicativa de ese coño crítico, no porque necesariamente estemos de acuerdo en que el aborto deba ser “libre y gratuito”; aquí caben muchos matices en las opiniones. Tomamos el vídeo como ánimo a posicionarnos individualmente.

 

“Fallon se opone a que Estados Unidos vaya a la guerra contra Irán, prefiere evitar todo lenguaje belicista y amenazador en relación con Teherán, quiere que su país empiece a reducir el número de sus soldados en Irak y apuesta por olvidarse de la idea de una guerra larga contra el terrorismo porque cree que ni la Guerra Global contra el Terror de George Bush es en realidad una guerra ni la victoria final es militar sino económica”.

Cura de Agua, LLUÍS BASSETS. (El pais)

 

El arte de vivir persigue la independencia del destino, traslada la satisfacción a los procesos psíquicos internos sin apartarse del mundo exterior, aferrándose a sus objetos y hallando la felicidad en la vinculación afectiva con éstos. El arte de vivir se concentra en el apasionado y primpordial anhelo del cumplimiento de la felicidad orientando la vida hacia la satisfacción de amar y ser amado. Sin embargo, jamás nos hallamos tan a merced del sufrimiento como cuando amamos; jamás somos tan desamparadamente infelices como cuando hemos perdido el objeto amado.

 

  El designio de ser felices que nos impone el principio de placer es irrealizable; mas no por ello se debe abandonar los esfuerzos por acercarse de cualquier modo a su realización. Podemos adoptar muy distintos caminos, anteponiendo la obtención del placer o la evitación del dolor. Pero ninguno de estos recursos nos permitirá alcanzar lo que anhelamos. La felicidad, considerada en sentido limitado, cuya realización parece posible, es meramente un problema de la economía libidinal de cada individuo. Nunguna regla vale para todos; cada uno debe buscar la manera de ser feliz…

 

 “El malestar en la cultura”, S. Freud.

 

Tratar la experiencia de “no ser dueño de los actos propios” como dice una de las afectadas por la esquizofrenia, o preguntarse si es arte lo que se hace por intuición, sin un discurso intelectual a priori, como en el caso de Judith Scott, nos situan ante la subjetividad y la patología de una forma que abre muchas preguntas. 1 % esquizofrenia, realizado por Ione Hernández trata la enfermedad mental desde la experiencia. “¿Qué tienes bajo el sombrero?”, realizado por Lola Barrera, se acerca a la artista Judith Scott abriendo el debate sobre la consideración de un trabajo plástico hecho por una persona que supuestamente carece de una capacidad intelectual para conceptualizar un trabajo artístico (Judith Scott tiene síndrome de Down). Ambos documentales han sido producidos por Julio Medem.

Hermandad Cosaria da a luz su primer número. Enhorabuena!!

“Si la sociedad del conocimiento se afianza hoy y crece en el futuro, toda actividad creativa resultante podría seguir el modelo de una sociedad que se caracteriza por una intensa interacción y un desarrollo siempre más colaborativo y menos interesado a realizar productos y más a realizar procesos, menos a valor de cambio y más a la interacción de conocimiento y crecimiento vital del individuo y de la sociedad como si se tratase un ecosistema extremamente complejo. En este marco la separación entre espacio personal y tiempo profesional no existe ni por otro lado el segundo es preponderante, sino que, desde un punto di vista holistico, en la producción de si mismos que caracteriza la actividad creativa no es posible distinción ni desequilibrio toda vez que se ha perdido la obsesión por la acumulación y por ende la ciudad deja de ser solo espacio productivo para ser en mayor medida espacio formativo, informativo, relacional y de ocio”.

Me gustaría preguntarle a Aharon qué piensa del deseo de reconocimiento que pudiera tener el autor en estos procesos colectivos ¿se rebajaría a favor de una identidad colectivizada? ¿dónde queda la rivalidad individual en la creación colectiva?

Y me gustaría saber cómo se puede “optimizar la difusión de la obra sin perseguir el provecho reservándose los derechos comerciales, favorecer la creación compartida y la innovación, a condición de reatribuir al autor la gestión de sus derechos originales”. ¿Qué quiere decir “derechos originales”? ¿Cómo se puede retribuir un trabajo que circula “libremente”, por cuyo disfrute nadie pagará nada?

“Nos han estado gobernando asesinos”… Resistir es aguantar las agresiones y las amenazas de las autoridades en la carne de los cuerpos que toman la palabra, se quejan y se coordinan para escucharse y gritar la injusticia social.

A los once años se marchó del pueblo inconforme con la vida que le esperaba a las mujeres según la tradición. Consiguió una beca para estudiar una carrera universitaria y ahora se propone hacerse alcaldesa de Santa María Quielogani. Entonces encontró la resistencia de la comunidad: “Ahí me di cuenta de que las mujeres somos como una pared blanca. Nadie se arriesga por nosotras, empezando por los maridos, los políticos y mucho menos las organizaciones. Somos una pared blanca en la que nadie se atreve a escribir. Yo me arriesgué y me estoy enfrentando a una cantidad inmensa de obstáculos que no sé cómo derribaré”.

 

Oaxaca es el único lugar del mundo en que la ley reconoce la elección por usos y costumbres. El código electoral de Oaxaca no prohíbe la participación de las mujeres, son las propias reglas de algunas comunidades las que lo prohíben. Los usos y costumbres son Derecho indígena. En los últimos años se han modificado muchas leyes abusivas con las mujeres que ya penalizan costumbres como el rapto de la mujer o la violación para obligarlas a casarse. La ley promueve la participación de las mujeres en los organismos políticos, pero la realidad es que la participación es ecasa.

 

Como si se escribiese la ley para estar acorde con los buenos modales internacionalmente aceptados pero con toda la resistencia vigente de la tradición y la costumbre.
-Bien…
“Elaborar imágenes es una actividad política, enmarcada de diversas formas en el sistema de producción, que genera plusvalías tanto en el terreno económico como en el terreno simbólico. Ya sea como transmisión de información… ya sea como representación del mundo o de la subjetividad del o de la artista, producir representación es un trabajo de acción comunicativa y simbólica donde los parámetros de clase, raza, género, opción sexual, etc… están activados al máximo nivel y, por ello, comporta marcos de censura y autocensura importante” y es una actividad de un gran valor (añado yo!)

 

“Al propio miedo y a la imposibilidad traducida en autocensura, se une el silenciamiento en la recepción, merced a las estrechas relaciones entre la producción, la distribución y el consumo, un círculo de difícil acceso y más compleja ruptura, que hace casi impensable la presencia de construcciones visuales no reproductivas, excepto cuando actúan como pequeñas incursiones «políticamente correctas» destinadas a producir una plusvalía simbólica muy concreta (una ilusión de conflicto falaz o de pluralidad aparente, por ejemplo) o cuando están a punto de ser asimiladas y convenientemente desactivadas –un proceso constante– por los códigos hegemónicos.”

“A las condiciones de precariedad propias de la industria cultural expuestas más arriba, las artistas debemos añadir la presión de un trabajo vocacional idealizado, en el que aplicamos el grado máximo de autoexplotación y que nos lleva a adoptar el trabajo como una forma de vida y nuestro propio cuerpo como un territorio más de nuestro «proyecto»: ningún esfuerzo es suficiente, nada es bastante por nuestra carrera (posponer o renunciar a la maternidad, no tener tiempo y/o espacio propio, no atender a nuestra familia, amigas/os o pareja, acumulando con ello una gran frustración que nace del choque entre nuestra educación para el cuidado y nuestro trabajo….). Nos convertimos en nuestra propia empresa y asumimos los límites de nuestras investigaciones sin explorar demasiado hasta qué punto responden a una censura autoimpuesta”.

“… creo que debemos seguir estando ahí, para generar (aún precariamente) otros ojos posibles (aunque no salgan nunca en la tele), diseñando estrategias siempre móviles (ya sabemos que la asimilación es permanente) y evidenciando las condiciones y los esfuerzos que han costado estas imágenes, pero también siendo conscientes de sus posibilidades de generar nuevas imágenes (en definitiva, de su capacidad de agencia política) para nosotras y para otras y para otros”.
Artículo completo: “Mamá quiero ser artista” en Precarias a la deriva.

Diferentes e iguales en diferentes lugares del mundo… ¿Qué nos hace humanos e inhumanos según las diversas concepciones de qué somos?